viernes, 5 de enero de 2018

Aokigahara yukai (segunda parte del relato de terror japonés).






Situado en una de las zonas base del Monte Fuji, concretamente entre las prefecturas de Yamanashi y Shizuoka, se encuentra el lugar que posee el dudoso mérito de ser el segundo lugar del planeta en el que más suicidios tienen lugar, solo superado por el puente Gonden Gate de San Francisco. Se trata de Aokigahara Yukai, también conocido como el bosque de los suicidios.

Maldito desde tiempos inmemoriales, pues ya en el periodo de Edo había poemas que aseguraban sus malas bibraciones, el bosque de Aokigahara ha sido la meca de muchos de aquellos que desean deshacerse de sus vidas. Su leyenda nace precisamente en el Japón feudal, durante el cual muchas familias atacadas por el hambre se vieron obligadas a abandonar a sus mayores, hijos, o personas enfermas a su cargo en ese mismo bosque, prácticamente los condenaban a muerte. Desde entonces, se dice que los espíritus de estos pobres desgraciados vagan entre sus árboles con hambre de venganza, buscando atraer a todo aquel que se atreviera a adentrarse en sus senderos, instándolos a compartir con ellos su triste eternidad.

lunes, 18 de diciembre de 2017

Historias extrañas de Japón, ¡ya a la venta en formato físico!



¡Hola a todos! ¡Me encanta estar tan de seguido por aquí, y más si tengo tan buenas noticias como la de hoy! Y es que mi libro "Historias extrañas de Japón I" ¡ya está a la venta en amazon.es en formato físico!
Los que ya conozcáis mi blog sabréis que soy una amante de todo lo que pueda venir y venga de Japón, sobre todo lo relacionado con su faceta sobrenatural. Por eso no me pude resistir a escribir un libro de relatos, cada uno de ellos dedicados a una criatura mitológica del país nipón. Os recuerdo esta entrada antigua que resumía un poquito mejor a algunos yokai que incluyo en dicho libro, Historias extrañas de Japón.
Y por supuesto, lo podréis obtener aquí, en amazon.es: Aquí.


domingo, 3 de diciembre de 2017

La batalla que marcó una época.


Hay muchos episodios en la historia que, al conocerlos, de alguna manera logran no dejarnos indiferentes. No me estoy refiriendo a grandes logros, inventos o, incluso, grandes obras del arte o la literatura, que también tienen su mérito, ¡por supuesto que sí! Sino a los momentos protagonizados por una clase de personas que, en lo personal, creo que solo se repiten una vez cada cientos de años.

Esta clase de personas siempre me parecen hechas de otra pasta o, al menos, de esa pasta original de la que en un principio todos estuvimos hechos. En varias ocasiones, ha sido saber de ellas lo que me ha hecho volver a creer en la humanidad, una humanidad que, para no engañarnos, cada vez esta más corrompida y aleada de lo que debe significar ser la especie dominante que tanto podría hacer por nuestro planeta y el resto de las criaturas que lo habitan.

Desde la valentía de Mariana Pineda en 1831, cuando fué acusada de coser una bandera que simbolizaba la lucha contra la monarquía, hasta el coraje y la decisión del pueblo de griego en la Segunda Guerra Médica, en la que Esparta y Atenas se unieron para detener su invasión de sus tierras.

Monumento a Leónidas, en el mismo emplazamiento en el que se desató la batalla de las Termópilas.


sábado, 2 de diciembre de 2017

Una menos...



¡Hola de nuevo!

Me hace mucha ilusión publicar esta entrada, ya que en ella publico un relato de los que me gusta escribir, algo macabro...
La novela negra siempre ha sido una de mis pasiones, algo que ya todos los que seguís este blog sabrán. Los psicokillers siempre llamaron mi atención de una manera especial, el crimen, la sangre... Y digamos esa maldad que de alguna manera se activa en nuestro cerebro para llegar a hacer tales atrocidades. Por eso no es de extrañar que una ciudad como Londres, la cual tuve la suerte de visitar de nuevo hace solo unas semanas, me inspirara para escribir una historia, no menos conspiratoria que histórica, sobre ese famoso asesino que disparó la venta de la novela negra, llevando así a grandes escritores como Conan Doyle, a una fama aún mayor a la que ya poseían.
Una de las rutas turísticas que más éxito tiene por las calles del Londres más antiguo, es la de Jack el destripador, un agradable recorrido guiado por todos aquellos lugares en los que vivieron y murieron las cinco victimas canónicas de este asesino. Este es un tour verdaderamente recomendable para todos aquellos de la novela negra y el terror, ya que además es un recorrido guiado, y siempre se pueden seguir aprendiendo datos interesantes sobre sobre la vida en aquella época, y plagado de encanto, ya que muchas de las calles y fachadas originales se mantienen hoy, lo cual te introduce totalmente en la historia.

Ataudes voladores III


¡Hola a todos!

Por numerosos motivos me he visto verdaderamente imposibilitada a seguir publicando contenido en el blog, especialmente el desenlace de este relato de misterio que empecé hace tanto tiempo. Desde aquí daros las gracias a todos por haber permanecido ahí, os lo agradezco muchísimo ¡y espero no decepcionaros con este final!
¡Un besote enorme a todos!





viernes, 5 de mayo de 2017

Ataudes voladores II.




¡Hola a todos!
Por fin os traigo la continuación de mi relato largo "ataudes voladores". Sé que en la anterior entrada os dije que dicho relato estaría dividido en dos, pero me equivoqué. Al final me han quedado tres partes iguales, os pido disculpas por no publicar hoy el final de la historia, ¡pero no os haré esperar mucho para el final!
Espero que esta continuación os siga enganchando tanto como su inicio, disfrutad e la lectura, ¡un abrazote!


viernes, 21 de abril de 2017

Ataudes voladores I.


¡Hola de nuevo!

Hoy os traigo un relato partido en dos, algo que no me gusta hacer, ya que soy partidaria de que los relatos, sobre todo los que estan cargados de misterio sobrenatural, causan un efecto más fuerte en el lector cuando son leídos de una sola sentada, cuando no se rompe esa pequeña cuerdecita que une los sentimientos del lector con los del personaje. ¡Pero bueno, así también podré comrobar si mis historias enganchan de verdad!